TV en streaming: grandes expectativas, realidades menos brillantes

Los grandes eventos deportivos son sin duda uno de los principales reclamos para captar audiencias televisivas. Las llamadas guerras del fútbol han enfrentado a lo largo de los años a los grandes grupos de Comunicación y, en su día, provocaron incluso la intervención de Gobierno, que desarrolló el concepto del acontecimiento deportivo “de interés general” para garantizar que determinados eventos (partidos de la selección nacional de fútbol, por ejemplo) tengan que ser obligatoriamente retransmitidos en abierto.

Imagen obtenida de la web www.grupoinformatico.com

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Uno de los caramelos más dulces del deporte televisado, al menos desde el punto de vista del negocio, es la Liga de Campeones de fútbol, la llamada Champions League, que acaba de arrancar su nueva temporada. En la edición 2015/16, un nuevo canal propiedad de Mediapro y Al-Jazeera, BeIn Sports controla los derechos para retransmitir la competición. Únicamente un partido de cada jornada se emitirá en abierto, a través de TV3 en Cataluña y de Antena 3 en el resto de España.

Pues bien, BeIn Sports, y por tanto la Champions League al completo, está disponible desde la plataforma Total Channel por una cuota de 9,99 euros al mes. Total Channel es una plataforma de distribución de contenidos televisivos vía internet que se presenta como una opción revolucionaria para disfrutar de eventos deportivo, películas, series o programas de entretenimiento a la carta, a través de cualquier tipo de dispositivo: televisor, ordenador personal, tableta, incluso consolas de videojuegos, siempre y cuando, eso sí, se disponga de conexión a internet y se descargue una aplicación específica.

Pero la gran expectación por ver los primeros partidos de los equipos españoles en la Champions League (Real Madrid, F.C. Barcelona, Valencia C.F., Atlético de Madrid y Sevilla F.C.) ha provocado que Total Channel se haya dado de narices contra la dura de la realidad de las actuales limitaciones a la hora de acceder a contenidos televisivos a través de internet. El martes día 15, unos 7.000 abonados se quedaron sin poder ver los partidos de sus equipos favoritos y otros muchos se quejaron de cortes o retrasos en la retransmisión de las imágenes. El problema, según comunicó Total Channel, se debió al gran número de altas en el servicio, hasta 120.000, que se produjeron pocos minutos antes de la hora del inicio de los partidos. Al día siguiente, volvieron a producirse problemas, sobre todo en Cataluña, ya que el equipo que jugaba ese día era el F.C. Barcelona. Superada por el problema, Total Channel llegó a recomendar a sus clientes que se conectasen al canal varias horas antes del inicio de los partidos y no cambiaran, para evitar el riesgo de perder la conexión.

El problema no era nuevo. Algo muy parecido sucedió en el mes de mayo con la retransmisión del combate de boxeo que enfrentó en Las Vegas (Estados Unidos) al filipino Manny Pacquiao y al estadounidense Floyd Mayweather. En esa ocasión, algunos usuarios de Total Channel pagaron por ver el llamado “combate del siglo” en la única plataforma que lo ofrecía, pero no pudieron verlo.

Estos casos vienen a confirmar que las retransmisiones televisivas en streaming a través de internet están, a día de hoy, muy lejos de cumplir las altas expectativas que generan. Como norma general, cuanto mayor es la expectación creada, mayor es la decepción, ya que es precisamente el gran número de conexiones lo que acaba por saturar líneas y servidores, quedando así de manifiesto las limitaciones de internet para distribuir grandes contenidos televisivos. En el caso de España y de TotalChannel, además, se añade la escasa capacidad de muchas conexiones domésticas y un poco de confusión, ya que la plataforma dice necesitar un ancho de banda de tres megas pero, para curarse en salud, señala que lo óptimo es disponer de diez, cosa que no evitará los problemas si la saturación se produce en los nodos o los servidores.

Terminamos con dos cuestiones para el debate.

Ahí va la primera: ¿es razonable desalojar contenidos de la TDT y llevarlos a plataformas de pago en internet cuando solo la primera es a día de hoy capaz de garantizar una difusión estable y de calidad para grandes audiencias?

Y la segunda: ¿podemos esperar que internet, que tiene actualmente tan serios problemas para distribuir contenidos de definición estándar (SD) pueda ser la tecnología que garantice en el futuro inmediato la difusión de la televisión en ultra alta definición (4K)? ¿No sería más razonable apostar pro la TDT, que sí garantiza la difusión, proporcionándole el espacio radioeléctrico que necesita para alojar canales en 4K?

Esperamos vuestras opiniones.

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