Ser cada vez más eficiente, el destino de la TDT (I)

logo_tdtEstá claro que a la TDT no le ha tocado una vida fácil. En España, el sector vinculado a la televisión digital terrestre aun se está reponiendo del esfuerzo gigantesco que ha supuesto la liberación del dividendo digital (con la adaptación de dos millones de instalaciones de recepción colectiva en un plazo que inicialmente iba a ser de solo tres meses, pero que finalmente se amplió en tres más, hasta el 31 de marzo pasado). Liberada por parte de la TDT, la banda de frecuencias comprendidas entre los 790 y los 862 MHz ya está a disposición de los operadores de servicios móviles para ofrecer servicios 4G. Queda ahora el asunto de la adjudicación de seis nuevos canales de televisión, que compensará en parte el cierre de los nueve que se hizo efectivo en mayo de 2014 en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo. Pero en esta entrada no vamos a hablar de canales ni de licencias, sino de espectro radioeléctrico y de eficiencia espectral, conceptos que tal vez resulten desconocidos para el gran público, pero que es necesario manejar para entender el presente y el futuro de la televisión (tema al que dedicaremos las siguientes entradas de la serie que hoy iniciamos).

En realidad, el asunto no es tan complicado. Podemos definir el espectro radioeléctrico como el conjunto de ondas electromagnéticas que tienen unas características tales que las hacen adecuadas para ser el soporte para la transmisión de servicios de telecomunicaciones: radio, televisión, telefonía móvil, etcétera. El principal factor que hace que una onda pueda transportar este tipo de servicios es la frecuencia. Pues bien, haciendo un símil con el transporte por carretera, podríamos decir que una determinada banda de frecuencia sería como el carril de una autopista por el que pueden circular vehículos, que en este caso serían servicios de telecomunicaciones. Ahora será fácil comprender la necesidad de regular este tráfico, es decir, de asignar determinadas bandas de frecuencia (carriles) para la prestación de cada tipo de servicio. Es la administración del Estado quien realiza esta ordenación y, como es lógico, los países tratan de ponerse de acuerdo para que las diferentes regulaciones nacionales sean coherentes, siendo en este caso las Conferencias Mundiales de Radiocomunicaciones los foros de referencia para los grandes acuerdos.

El siguiente concepto que necesitamos entender es el de eficiencia espectral. En el ámbito de la tecnología digital, podemos definirla como la capacidad de una determinada modulación (una determinada solución tecnológica, a fin de cuentas) para transmitir datos en una determinada banda de frecuencia. Cuanto mayor sea el número de datos que una modulación puede transmitir, mayor será su eficiencia.

Con estos dos conceptos en mente, ya estamos preparados para entender lo que trataremos de explicar en nuestro siguiente post: ¿por qué la historia de la TDT es una historia de éxito en términos de eficiencia?… Y por qué deberá seguir siéndolo en el futuro.

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