¿España, a la vanguardia en ‘telecos’?

Torre de comunicaciones de Barcelona. Imagen obtenida de Pixabay.com (CC0 - Dominio Público).

Torre de comunicaciones de Barcelona. Imagen obtenida de Pixabay.com (CC0 – Dominio Público).

Forma parte de la idiosincrasia de este país llamado España la tendencia bipolar que nos lleva a creernos hoy a la cabeza del mundo y mañana a la cola. Pues bien, parece que, pasado lo peor de la crisis (confiemos en que el repunte no sea un espejismo), toca volver a sacar pecho. Esta semana, sin ir más lejos, se ha presentado la edición 2015 del informe de Telefónica ‘La Sociedad de la Información en España’, y lo cierto es que sorprende el tono eufórico que desprenden algunas conclusiones. ¿De verdad estamos –como afirma el estudio– a la vanguardia de Europa en infraestructuras de telecomunicaciones?

La operadora lo dice, y el secretario de Estado del ramo, Víctor Calvo-Sotelo, no ha dudado en repetirlo en la presentación del informe. Siguiendo los datos de Telefónica, Calvo-Sotelo ha destacado que España dispone de 19 millones de accesos de fibra óptica instalados y que es el país europeo que más ha crecido en número de accesos y suscriptores. Otro dato: la tecnología LTE da cobertura a más del 79% de la población. ¡Espectacular!

En el citado acto de presentación del informe, el secretario de Estado reconoció que la liberación de espectro obtenida con el dividendo digital (que, recordemos, desplazó la TDT de la banda de los 800 Mhz en beneficio del despliegue de los servicios LTE por parte de las operadoras de telefonía móvil) ha sido uno de los pilares de la estrategia que, según su discurso, nos ha traído a tan feliz puerto. Pero dijo también –atención–  que el nuevo Gobierno (cuando lo haya) “deberá abordar la segunda fase de la licitación del dividendo digital, el de la banda de 700 Mhz”, es decir la nueva mudanza de la TDT que nos espera.

Lo que no dijo Calvo-Sotelo es que este país que está a la vanguardia de Europa en telecomunicaciones fue incapaz –por imprevisión del Gobierno que no de la industria– de cumplir los plazos marcados por la UE para la ejecución del primer dividendo. Para el segundo, la fecha límite es el año 2020. Parece lejana, pero no lo está tanto, sobre todo si se piensa que, al contrario que vecinos tan cercanos como Francia, Gran Bretaña o Alemania, en España no se ha dado todavía ni un paso hacia la adopción del estándar avanzado DVB-T2, imprescindible para el segundo dividendo, y para la generalización de la alta definición (HD) y los servicios interactivos que la audiencia demanda.

Tampoco dijo nada el secretario de Estado respecto a que, desde este lunes 4 de abril, toda la TDT en Francia (con la única excepción de la versión regional de France 3) emite en HD. ¿Y cuántos canales es toda la TDT francesa? Pues nada más y nada menos que 30. Pero claro, para llegar hasta ahí, el Gobierno francés tuvo la previsión de adelantarse y ha completado ya la liberación del espectro de los 700 Mhz, es decir, el segundo dividendo digital.

Y entre tanto, en este país bipolar nos conformamos con 6 canales de HD. Pero no se consuela quien no quiere: este mes empezarán a emitir las nuevas licencias de la TDT, con lo que alcanzaremos la espectacular cifra de… 9 canales de alta definición.

¿De verdad estamos en vanguardia?

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Propósitos y deseos de año nuevo

El nuevo año ha comenzado y, como es habitual, es el momento de expresar deseos y lanzar buenos propósitos. Quien no ha tardado en hacerlo es la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA), que reúne a los canales privados de la TDT, a través de una carta abierta que firma su director general, Andrés Armas, y de la que se han hecho eco varios medios interesados en el mundo de la televisión, entre ellos Vertele. Creemos que algunos de los argumentos que, en legítima defensa de los intereses de su asociación, el señor Armas pone sobre la mesa merecen al menos un momento de atención.

Andres Armas baja

Andrés Armas, director general de UTECA. Foto obtenida de la web de esta entidad (uteca.tv).

El director de UTECA comienza recordándonos un hecho que nosotros hemos señalado en más de una ocasión: “los datos de audiencia y consumo prueban que la televisión es el primer medio de información y entretenimiento en las sociedades desarrolladas”. Esta es una realidad que podrá gustar más o menos, pero que está ahí. Por si hay dudas, el reciente Análisis televisivo 2015 de la consultora Barlovento Comunicación señala que en España el consumo medio de televisión es de 234 minutos por persona y día, es decir, casi cuatro horas, o lo que es lo mismo: dedicamos ¡una sexta parte de nuestras vidas a ver televisión! Pero hay algo más que nos recuerda el señor Armas que también deberíamos tener muy presente siempre que hablemos de pantallas: “la televisión es el centro de un sector audiovisual que mueve en España más de 5.500 millones de euros y es fuente de empleo directo e indirecto para casi 80.000 personas“.

Estos datos ayudan a comprender lo que tenemos entre manos y avalan algunas de las demandas que UTECA plantea al nuevo Gobierno (si es que en algún momento llegamos a tener nuevo Gobierno, que ese es otro asunto) de cara a 2016. Una de esas reivindicaciones es una reforma de la Ley General de Comunicación Audiovisual que asegure a los titulares de licencias de TDT el espectro radioeléctrico necesario “para ofrecer a los ciudadanos un servicio de televisión de alta calidad“. ¿Por qué este interés en blindar el espacio de que los operadores de la TDT disponen en ese bien escaso al que llamamos espacio radioeléctrico? Pues sencillamente porque existe una fortísima presión de los operadores de telefonía móvil para seguir ganando, a costa de la televisión digital, bandas de frecuencia sobre las que poder desplegar su jugosísimo negocio. Esta presión se hizo notar durante el caótico proceso de liberación del dividendo digital que se completó en 2015 y durante el cual se pretendió reducir los canales (múltiplex) disponibles para la TDT. Y continuará, porque queda pendiente un segundo dividendo digital, que desplazará a la TDT de la banda de los 700 Mhz, de nuevo en favor de las telecos.

Frente a los argumentos de los operadores de telecomunicaciones, a los que gusta presentarse como los protagonistas del desarrollo tecnológico, el señor Armas apela con acierto al “valor social y económico de la TDT”. Porque, por mucho que se hable en ocasiones del ocaso de la televisión clásica o lineal frente a otros modos de acceso a contenidos audiovisuales, la realidad muestra que la TDT sigue siendo el sistema de distribución preferido por la inmensa mayoría. El dato, perfectamente actualizado, lo encontramos de nuevo en el Análisis televisivo 2015 de Barlovento: la TDT representa el 80,6% del consumo televisivo en España, frente al 10,1% del cable y el 5,4% del acceso vía internet (IPTV). Pero aun siendo estos muy significativos, no se trata simplemente de números. Se trata de que la TDT es la única plataforma que garantiza un acceso gratuito y prácticamente universal a contenidos informativos, didáctivos y de entretenimiento que deben ser considerados esenciales en una sociedad abierta y democrática como la nuestra.

Distribucion acceso TV OK

La televisión en España. Cuotas por sistemas de distribución. Fuente: Barlovento Comunicación. Análisis televisivo 2015.

Por ello nos sumamos a los propósitos de UTECA para 2016 en lo que respecta a la defensa de la TDT, en “coexistencia ordenada con otras plataformas” y a la petición de una planificación a medio y largo plazo del espectro radioeléctrico, basada en el diálogo y en la colaboración entre los poderes públicos y los operadores privados.

Más y mejor tele para todos en 2016, para que cada cual pueda disfrutarla como prefiera. Estos son nuestros buenos deseos para el año recién comenzado. ¿Cuáles son los vuestros?

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México y Colombia nos recuerdan el valor de la TDT

Imagen tomada de la web http://www.tdtparatodos.tv

Imagen tomada de la web http://www.tdtparatodos.tv

Es curioso cómo tendemos a dar por supuestas muchas cosas que un buen día llegaron para incorporarse a nuestra vida cotidiana. Esta familiaridad hace que en ocasiones no nos demos cuenta de su valor, o que seamos incapaces de ponderar en su justa medida todo el esfuerzo colectivo que han supuesto. Un ejemplo de ello es la TDT.

Todos los españoles disfrutamos de la Televisión Digital Terrestre desde 2010. Todavía no llevamos seis años con ella y, sin embargo, la TDT, sucesora de la televisión analógica de toda la vida, no solo se ha incorporado a nuestras rutinas, sino que ha tenido tiempo de pasar por una enorme cantidad de vicisitudes, desde cierres de canales por errores administrativos a reubicación de múliplex a causa del despliegue de la telefonía de cuarta generación (4G), el famoso dividendo digital. Atrapada en una maraña de intereses, en ocasiones ha parecido que la TDT fuera la pariente pobre de la oferta de plataformas para la prestación de servicios audiovisuales.

A refrescarnos la memoria respecto al enorme valor, no solo económico, sino también social, que tiene la TDT puede ayudarnos echar una mirada a lo que está pasando en dos países hermanos: Colombia y México. Desde parámetros muy diferentes, estas dos grandes naciones latinoamericanas (48 y 120 millones de habitantes, respectivamente) están viviendo su propia transición a la Televisión Digital Terrestere. Las diferencias van desde la tecnología elegida (que en México es el estándar estadounidense ATSC y en Colombia, el europeo DVB-T2) hasta los diferentes plazos del despliegue: en México el apagón analógico se completará el 31 de diciembre, mientras que en Colombia no llegará hasta el 2019, aunque a día de hoy la cobertura alcanza en torno al 70% de la población. Sin embargo, por encima de esas diferencias, ambos procesos comparten importantes similitudes, que se traslucen en campañas informativas con lemas muy similares. En México el mensaje es: “La señal digital ya está aquí. Es gratis. Es de todos”. Y en Colombia: “Televisión Digital para todos”. Es decir, los dos países recalcan el hecho de que la TDT supone el acceso de toda la población a servicios audiovisuales, acceso que con la TDT se convierte en un derecho ciudadano. Este derecho, además, viene acompañado de ventajas técnicas que las Administraciones colombiana y mexicana coinciden también en poner de relieve: mayor número de canales, mejor calidad de imagen y sonido, alta definición (HD) y servicios interactivos.

Se trata, en definitiva, de un servicio público que se considera esencial y por el que se hace una fuerte apuesta, en términos de inversión pública, con el objetivo de ponerlo al alcance de todos. En este sentido, cabe destacar que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México ha destinado 26.000 millones de pesos a la compra de televisores digitales para 9,4 millones de hogares con bajos ingresos. En Colombia, la Fase III de la implementación de la TDT, que tiene por objetivo extender la cobertura del 70,3% al 86,9% de la población, supondrá una inversión de 34.147 millones de pesos.

Así es como México y Colombia nos recuerdan, por si lo hemos olvidado, que la TDT es, y debe seguir siendo, la televisión de todos.

Por cierto, felices fiestas y buena entrada en 2016.

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Saber reinventarse, el secreto de la ¿eterna? juventud

¿Hemos matado la televisión? Esta es la agresiva pregunta con la que los compañeros de Xataka han titulado un excelente informe sobre el estado de salud de la que sigue siendo la principal opción de entretenimiento, al menos en las sociedades occidentales. De entrada, un dato espectacular: entre 2002 y 2011 la audiencia cayó un 50%. A primera vista, este dato podría indicar que, efectivamente,  la televisión languidece. Sin embargo, hay que hacer dos matizaciones. En primer lugar, el dato se refiere a Estados Unidos y, en segundo término, se trata solamente del consumo llamado “lineal”, es decir, la forma tradicional y más pasiva de ver la televisión, supeditada a  las parrrillas de programación que ofrecen las cadenas. A esta forma clásica de consumo se deben sumar los nuevos modos de ver la tele: en diferido, mediante las diferentes opciones que ofrecen los operadores, y en streaming, a través de internet (con portátiles, tabletas, smartphones, etc.).

La referencia a datos procedentes de Estados Unidos es pertinente, porque ese país marca la pauta y anticipa escenarios que, al cabo de unos años, llegarán a Europa y a España. Pero, por lo pronto, la situación es bastante diferente a ambos lados del Atlántico. Según Xataka, en EE UU, la audiencia total de una serie televisiva tipo (presentan el caso de un capítulo de Scream Queens emitido por la cadena Fox el 21 de septiembre) se distribuye entre un 26% de expectadores que la ven a su hora de emisión, en lo que sería un consumo absolutamete tradicional (lineal), un 60% (proporción claramente mayoritaria) que ven el capítulo en diferido y un 14% que lo disfrutan a través de internet. En España, el ejemplo estudiado es el de un capítulo de El Ministerio del Tiempo, la exitosa serie de TVE, y el desglose de audiencia es bien diferente: en este caso, el consumo lineal es el abrumadoramente mayoritario, con un 89% de telespectadores que han visto el capítulo a su hora de emisión, frente a un 11% que han optado por el servicio A la carta, ofrecido a través de la web de RTVE.

En nuestro país, la agencia Kantar Media comenzó en febrero medir audiencias no lineales, es decir, el número de espectadores que ve los programas de televisión grabados o a través de servicios de consumo en diferido. Una de las conclusiones es que el 23% de los españoles se han apuntado ya a esta forma emergente de ver la tele. Quedaría por medir el consumo en streaming, es decir, el porcentaje de personas que consumen a través de internet los contenidos televisivos.

Para ello, una pista interesante nos la ofrece el Panel de Hogares de la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones (CNMC). Según encuesta llevada a cabo en el segundo trimestre de este año, la televisión tradicional sigue siendo, de largo, la forma de consumo audiovisual preferida por los españoles. El siguiente gráfico es muy ilustrativo al respecto:

Grafico CNMC panel hogares OK
Sin embargo, si nos fijamos en los jóvenes, vemos que el consumo de internet, medido en horas, es ya superior al de televisión en los tramos de edad entre 12 y 17 años, según muestra el siguiente gráfico:

Consumo TV Int OK
Por mucho que el consumo de internet sea mucho más amplio que el visionado de contenidos audiovisuales, no hay duda de que estos datos pueden indicar una tendencia de futuro. Sin embargo, la realidad presente indica, y seguimos con el Panel de Hogares de la CNMC, que solo el 34,7% de la población accede a contenidos audiovisuales online de forma más o menos habitual (al menos una vez por semana) y que, si nos referimos a servicios audiovisuales online de pago, el porcentaje cae hasta el 7,9% (Ya sabemos en que en España preferimos el gratis total y que el 87,94% de los contenidos culturales consumidos online en 2014 fueron ilegales, según el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales).

Comenzamos este artículo citando el título de reportaje del Xataka y vamos a terminarlo igual que lo hacen ellos, dando un grito de “larga vida a la tele”. Porque lo que nos muestran los datos que hemos repasado es que la televisión está sabiendo evolucionar, reinventarse, y esa es la mejor garantía de que continuará con nosotros durante muchos años. Lo que hace falta es que tengamos claro que la diversidad de formas de disfrutar de ella es reflejo de la diversidad de nuestras sociedades, y que el consumidor debe tener la libertad de decidir qué forma de acceso prefiere. Por eso, sería un grave error privilegiar o condenar de antemano una forma de acceso sobre las demás. TDT, satélite, cable o internet son vías para disfrutar de la tele que compiten entre sí y que, al mismo tiempo, pueden ser complementarias. Es el consumidor quien debe poder elegir, pero esa libertad debe ser compatible con el derecho a un acceso universal y sin cuotas a servicios básicos de información y entretenimiento, tal como hoy es posible con la TDT. Si este derecho dejara de ser efectivo, correríamos el riesgo de excluir de la participación social a un segmento muy importante de la población. Y es que, aunque a veces no lo parezca, la tele es un asunto muy serio.

Disfrutad de ella del modo que prefiráis.

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¿Más TDT en alta definición? Sí, es posible

Imagen obtenida de la web www.adslzone.net

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La semana pasada, el Consejo Superior del Audiovisual (CSA) de Francia anunció cuáles son los 12 operadores privados que dispondrán de nuevos canales de televisión digital terrestre en alta definición (HD). A esta docena de nuevos canales privados (nueve en abierto –BFM TV, D17, D8, iTélé, Gulli, NRJ12, NT1, TMC y W9- y otros tres de pago -Canal+ Cinéma, Canal+ Sport  y Planète+) se unirán otros cinco, también de alta definición, que pondrá en marcha la televisión pública. Sumada a la oferta actualmente existente, los franceses dispondrán a partir de 2016 de un total de ¡29 canales de TDT en alta definición! Desde España, solo podemos contemplar este panorama con admiración y (sana) envidia hacia nuestros vecinos.

El ejemplo francés pone en cuestión la gestión del espectro radioeléctrico y de la televisión radiodifundida que se está siguiendo en España, y en la que el último paso es la adjudicación de nuevos canales que hoy mismo ha aprobado el Consejo de Ministros. En nuestro país tenemos actualmente seis canales de alta definición de cobertura nacional a través de la TDT, la televisión de acceso libre y gratuito. Estos canales se los reparten el operador público (RTVE, que dispone de La 1HD y Teledeporte HD) y los dos grandes grupos privados que dominan el panorama (Atresmedia, con Antena3 HD y La Sexta HD, y Mediaset, con Tele5 HD y Cuatro HD). Con las nuevas adjudicaciones, la oferta de alta definición se incrementará en tres nuevos canales, que gestionarán Atresmedia, Mediaset y el Real Madrid (sí, sí, se trata el club de fútbol, por si alguien le sorprende). Nueve en total, es decir 20 canales menos que en Francia.

Como no podría ser de otro modo, la adjudicación de nuevos canales de la TDT en España (los tres en alta definición que ya hemos señalados y otros tres de definición estándar -SD- que se llevarán 13TV, Secuoya y Kiss TV) está haciendo correr ríos de tinta y generará cantidades ingentes de trabajo en prestigiosos bufetes de abogados. De los tres finalistas del concurso que se han quedado fuera (Vocento, Prisa y El Corte Inglés), dos ya han anunciado que presentarán alegaciones a la valoración de las ofertas por parte de la Mesa de Evaluación. Prisa, además, ha criticado con dureza la adjudicación señalando, a través de un amplio reportaje en el diario El País, que “potencia el duopolio televisivo en detrimento del pluralismo”, ya que refuerza a Mediaset y Atresmedia, que actualmente controlan el 58% de la audiencia total de la TDT y el 86% de los ingresos por publicidad.

Dado el enorme negocio que representa la televisión, no es de extrañar que los grupos empresariales pongan en juego todos sus recursos para hacerse con una porción del pastel. Tampoco sería sorprendente que las autoridades europeas encargadas de velar por la competencia y prevenir situaciones de dominio del mercado tengan algo que decir sobre las nuevas adjudicaciones. Al margen de esto, a nosotros lo que nos preocupa es ver que en España la gestión de la TDT sigue estando enturbiada por intereses políticos y económicos. El dividendo digital supuso un recorte del espectro radioeléctrico al servicio de la televisión, con el argumento de que los servicios avanzados de telefonía móvil (4G) necesitaban frecuencias para su depliegue y que este debía hacerse según criterios emanados de la Unión Europea. Como consecuencia de ello, la oferta se ha concentrado en tan solo ocho múltiplex (siete de cobertura nacional y uno de alcance autonómico), un espacio que en la práctica se ha revelado insuficiente para ofrecer canales en alta definición (HD) que reúnan los mínimos de calidad. El resultado, como ya analizamos en entradas anteriores, es que nuestra TDT en  HD es escasa y mala.

Y sin embargo, en Francia, donde la gestión del espectro radioeléctrico también se supedita a los dictados de la Unión Europea, y donde también disfrutan de servicios 4G, los telespectadores van a disponer de una oferta de la mejor TDT que más que triplica a la nuestra. La pregunta cae de cajón: ¿por qué ellos sí y nosotros no? ¿No será que en España no se nos cuenta la verdad cuando se habla de las posibilidades presentes y futuras de la TDT?

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TV en streaming: grandes expectativas, realidades menos brillantes

Los grandes eventos deportivos son sin duda uno de los principales reclamos para captar audiencias televisivas. Las llamadas guerras del fútbol han enfrentado a lo largo de los años a los grandes grupos de Comunicación y, en su día, provocaron incluso la intervención de Gobierno, que desarrolló el concepto del acontecimiento deportivo “de interés general” para garantizar que determinados eventos (partidos de la selección nacional de fútbol, por ejemplo) tengan que ser obligatoriamente retransmitidos en abierto.

Imagen obtenida de la web www.grupoinformatico.com

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Uno de los caramelos más dulces del deporte televisado, al menos desde el punto de vista del negocio, es la Liga de Campeones de fútbol, la llamada Champions League, que acaba de arrancar su nueva temporada. En la edición 2015/16, un nuevo canal propiedad de Mediapro y Al-Jazeera, BeIn Sports controla los derechos para retransmitir la competición. Únicamente un partido de cada jornada se emitirá en abierto, a través de TV3 en Cataluña y de Antena 3 en el resto de España.

Pues bien, BeIn Sports, y por tanto la Champions League al completo, está disponible desde la plataforma Total Channel por una cuota de 9,99 euros al mes. Total Channel es una plataforma de distribución de contenidos televisivos vía internet que se presenta como una opción revolucionaria para disfrutar de eventos deportivo, películas, series o programas de entretenimiento a la carta, a través de cualquier tipo de dispositivo: televisor, ordenador personal, tableta, incluso consolas de videojuegos, siempre y cuando, eso sí, se disponga de conexión a internet y se descargue una aplicación específica.

Pero la gran expectación por ver los primeros partidos de los equipos españoles en la Champions League (Real Madrid, F.C. Barcelona, Valencia C.F., Atlético de Madrid y Sevilla F.C.) ha provocado que Total Channel se haya dado de narices contra la dura de la realidad de las actuales limitaciones a la hora de acceder a contenidos televisivos a través de internet. El martes día 15, unos 7.000 abonados se quedaron sin poder ver los partidos de sus equipos favoritos y otros muchos se quejaron de cortes o retrasos en la retransmisión de las imágenes. El problema, según comunicó Total Channel, se debió al gran número de altas en el servicio, hasta 120.000, que se produjeron pocos minutos antes de la hora del inicio de los partidos. Al día siguiente, volvieron a producirse problemas, sobre todo en Cataluña, ya que el equipo que jugaba ese día era el F.C. Barcelona. Superada por el problema, Total Channel llegó a recomendar a sus clientes que se conectasen al canal varias horas antes del inicio de los partidos y no cambiaran, para evitar el riesgo de perder la conexión.

El problema no era nuevo. Algo muy parecido sucedió en el mes de mayo con la retransmisión del combate de boxeo que enfrentó en Las Vegas (Estados Unidos) al filipino Manny Pacquiao y al estadounidense Floyd Mayweather. En esa ocasión, algunos usuarios de Total Channel pagaron por ver el llamado “combate del siglo” en la única plataforma que lo ofrecía, pero no pudieron verlo.

Estos casos vienen a confirmar que las retransmisiones televisivas en streaming a través de internet están, a día de hoy, muy lejos de cumplir las altas expectativas que generan. Como norma general, cuanto mayor es la expectación creada, mayor es la decepción, ya que es precisamente el gran número de conexiones lo que acaba por saturar líneas y servidores, quedando así de manifiesto las limitaciones de internet para distribuir grandes contenidos televisivos. En el caso de España y de TotalChannel, además, se añade la escasa capacidad de muchas conexiones domésticas y un poco de confusión, ya que la plataforma dice necesitar un ancho de banda de tres megas pero, para curarse en salud, señala que lo óptimo es disponer de diez, cosa que no evitará los problemas si la saturación se produce en los nodos o los servidores.

Terminamos con dos cuestiones para el debate.

Ahí va la primera: ¿es razonable desalojar contenidos de la TDT y llevarlos a plataformas de pago en internet cuando solo la primera es a día de hoy capaz de garantizar una difusión estable y de calidad para grandes audiencias?

Y la segunda: ¿podemos esperar que internet, que tiene actualmente tan serios problemas para distribuir contenidos de definición estándar (SD) pueda ser la tecnología que garantice en el futuro inmediato la difusión de la televisión en ultra alta definición (4K)? ¿No sería más razonable apostar pro la TDT, que sí garantiza la difusión, proporcionándole el espacio radioeléctrico que necesita para alojar canales en 4K?

Esperamos vuestras opiniones.

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Necesitamos más múltiplex para la TDT (III)

Como anticipábamos en el post anterior, los operadores de nuestra TDT consiguen cuadrar el círculo, es decir, encajar canales HD donde no se dispone de espacio suficiente. ¿Cómo lo consiguen? Pues “jugando” con las tasas de transmisión de datos (bitrates) de los diferentes canales que comparten múltiplex. Se trata de una asignación de recursos dinámica, en la que el bitrate de cada canal no se mantiene estable a lo largo de tiempo, sino que fluctúa. Con este bitrate dinámico, los operadores que gestionan múltiplex íntegros (TVE, Mediaset y Atresmedia) no tienen empacho en ofrecer como canales de supuesta HD servicios cuya calidad está, al menos durante una buena parte del tiempo de emisión, muy por debajo de lo exigido.

El gráfico que presentamos más abajo es una medición comparativa del bitrate de las emisiones en directo de un mismo evento, la final de la Liga de Campeones de fútbol que disputaron el pasado 6 de junio el F.C. Barcelona y la Juventus de Turín, por dos canales diferentes: La1 HD y TV3 HD. Desde el punto de vista de la disponibiliad de espectro, la situación de cada uno de estos dos canales es bien diferente. Mientras que, como vimos en nuestra entrada anterior, La1 HD comparte múltiplex con cuatro canales de definición estándar, TV3 HD dispone a sus anchas de todo un múltiplex de alcance autonómico que gestiona la Generalitat de Cataluña (Cataluña, al contrario que otras comunidades autónomas, dispone de más de un múltiplex regional).

Esto explica que mientras que TV3 HD registra a todo lo largo de la emisión un bitrate estable en torno a los 7,5 Mhz (2’5 slots), la tasa de transimisón de datos de La1 HD fluctúa entre 5 Mbps y 2 Mbps (siempre por debajo de los dos slots y, por momentos sin llegar ni siquira a uno), con un mínimo que llega a caer hasta 1,5 Mhz (0,5 slots) en el periodo que coincide con el intermedio del partido. La diferencia es palmaria: los usuarios de TV3 HD disfrutaron de auténtica alta definición, mientras que los de L1 HD no vieron más que un simulacro.

Bitrate TV3 vs La1 OK

Los resultados de nuestro análisis empírico coinciden en lo esencial con los que se ofrecen en la excelente web Blaguemultimedia.com, que ha medido para TV3 HD un bitrate de 13 Mbps, es decir, una calidad excelente, mientras que el resto de canales ofrece calidades muy por debajo de lo exigible.

Con este panorama lo próximo que toca es preguntarnos qué es lo que hace falta cambiar para que podamos disfrutar en toda España de auténtica alta definición a través de la TDT.

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Necesitamos más múltiplex para la TDT (II)

Hay un refrán que dice que, de donde no hay, no es posible sacar. Otro recomienda no pedir peras al olmo. Ambos dichos son muestras del sentido común expresadas con más o menos gracia según el decir popular. Pues bien, los administradores de nuestro espectro radioeléctrico, y por ende de la TDT, no parecen apreciar demasiado esa llana sabiduría del pueblo. La prueba es el actual reparto de múltiplex y la asignación de servicios dentro de cada uno de ellos. El Plan Técnico de la TDT asignó, a partir del 1 de enero de 2015 (fecha de cierre del dividendo digital), ocho múltiplex para la televisión digital terrestre: siete de difusión nacional y uno de difusión autonómica. En el siguiente gráfico se puede ver la distribución de servicios (hemos incluido Mega, que se ha incorporado a la TDT recientemente, en sustitución de GolT).Multiplex TDTEl gráfico indica, en el segmento superior de cada columna, cuál es la o las entidades adjudicatarias de cada múltiplex (hay tres múltiplex de gestión única: RGE1, que corresponde a TVE; MPE2, asignado a Atresmedia, y MPE2, en poder de Mediaset). En la parte inferior se indican los servicios (canales comerciales) que se reparten el espacio dentro del múltiplex.

Recordemos ahora que, según las nociones que definimos en nuestra anterior entrada, en cada múltiplex hay cinco slots, en los que se pueden acomodar otros tantos canales de definición estándar (SD). Si se quieren incluir canales de alta definición (HD) con la calidad mínima aceptable según los estándares internacionales será necesario asignar a cada uno de ellos al menos dos slots (6 Mbps). Pues bien, veamos ahora qué está pasando en los múltiplex RGE1, MPE2 y MPE3. En el primero tenemos cuatro canales estándar y uno de alta definición (La1 HD), mientras que en MPE2 y MPE3 hay también cuatro canales SD, pero el número de canales HD se eleva hasta dos (Antena3 HD y La Sexta HD conviven en el múltiplex que gestiona Atresmedia, mientras que Cuatro HD y Tele5 HD comparten espacio en el de Mediaset).

Es así como llegamos a la situación que la sabiduría popular, por medio de los refranes con que iniciamos esta entrada, nos recomienda evitar. ¿Cómo es posible sacar de donde no hay? ¿Cómo es posible encajar en un múltiplex de cinco slots una cantidad de servicios que exigirían al menos seis (caso de RGE1) o hasta ¡ocho slots! en el caso de los MPE2 y MPE3? En nuestra siguiente entrada veremos que esta cuadratura del círculo se logra a costa de la calidad de la TDT.

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Necesitamos más múltiplex para la TDT (I)

Vamos a volver un poco atrás para retomar conceptos y poner al día lo que a nuestro juicio son las cuestiones esenciales en torno a la TDT. En nuestra entrada del 3 de diciembre de 2013 (ya ha llovido) introdujimos el concepto de slot para referirnos al espacio que necesita un servicio de definición estándar (SD) dentro de un múltiplex digital. Con la tecnología DVB-T, que es la que actualmente se utiliza en España, un slot equivale a 3 Mbps. Dado que en cada multiplex (o canal múltiple digital) los operadores dedican a la TDT 15 Mbps (otros 5 se dedican a diferentes servicios, entre ellos la radio digital) tenemos 5 slots por múltiplex.

Grafico mulitplex

En el Ejemplo 1 tendríamos un múltiples con cinco canales SD. En el Ejemñplo 2 tendríamos un múltiplex con dos canales HD y un canal SD.

En el análisis que hacíamos a finales de 2013 veíamos que los broadcasters privados estaban dedicando a sus canales de supuesta alta definición (HD) poco más que un slot: entre 3,1 y 4 Mbps, lejos de los dos slots (6 Mbps) que debe considerarse la calidad mínima aceptable y de los 7 Mbps que utilizaba La1 HD. Esto era lo que sucedía antes del Plan Técnico Nacional de la Televisión Digital Terrestre que el Gobierno aprobó en septiembre de 2014 para liberar la banda de los 800 Mhz, en el conocido proceso del dividendo digital.

En el tortuoso y confuso proceso que llevó hasta la aprobación de este Plan Técnico se quedaron por el camino nueve canales, como consecuencia de la sentencias del Tribunal Supremo que anuló las concesiones. El Plan Técnico, además, redujo el número de múltiplex a disposición de la TDT de diez a ocho. Así pues, hoy tenemos menos múltiplex y menos canales. En nuestra próxima entrada veremos si es posible que, con el espacio disponible, los canales que quedan puedan tener una calidad ajustada a los estándares internacionales.

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Ser cada vez más eficiente, el destino de la TDT (y II)

Imagen de BIT Experience 2015 obtenida de www.panoramaaudiovisual.com

Imagen de BIT Experience 2015 obtenida de http://www.panoramaaudiovisual.com

A estas alturas, a todo el mundo le suena el término “dividendo digital”. Lo que no todo el mundo tiene claro es que el tal dividendo no es más que el resultado de una mejora en la eficiencia espectral a la hora de transmitir servicios de televisión. El paso de la televisión analógica a la digital (TDT) supuso un gran salto en este sentido, ya que con la cantidad de espectro (banda de frecuencia) que la primera necesitaba para transmitir un servicio, la segunda puede transmitir varios. ¿Cuántos? Lo veremos en otra entrada. Por ahora, basta recordar lo que sobre la relación entre calidad de la TDT y capacidad de los múltiplex digitales dijimos bastante antes de que se definieran las reglas de juego del dividendo digital. Lo esencial de lo que señalamos entonces se mantiene, aunque en próximas entradas volveremos sobre ello, con datos actualizados.

Es preciso tener claro que la llegada de la TDT (recordad el apagón analógico que en España se completó en 2010) fue lo que generó el dividendo, es decir, un espacio en el espectro que quedó potencialmente vacante y que fue asignado a los servicios de telefonía móvil de cuarta generación, conocidos como 4G o LTE. Así pues, la TDT es desde su nacimiento una “historia de éxito” desde el punto de vista de la eficiencia espectral. Y lo seguirá siendo, ya que la TDT que viene (bajo la tecnología DVB-T2) permitirá incorporar más servicios en cada múltiplex digital o canal.

Dicho esto, llama la atención el hecho de que la TDT, a pesar de ser la tecnología que ha generado la sustancial mejora en la gestión del espectro que permite la prestación de nuevos servicios (4G), esté teniendo que luchar contra viento y marea para disponer del espacio mínimo que necesita para ser una plataforma de ocio e información competitiva y para poder desarrollar sus posibilidades tecnológicas de futuro.

La segunda edición del foro BIT Experience, que se desarrolló en Madrid la semana pasada, organizado por Ifema en colaboración con Panorama Audiovisual, fue muy ilustrativa a la hora de mostrar esas posibilidades de futuro. La transmisión de servicios 4K (televisión de ultra alta definición – UHD) a través de la TDT fue el objeto de un revelador workshop. Por otro lado, se presentó el nuevo estándar HbbTV2.0, que significa un paso más hacia la televisión interactiva y que aporta como principal novedad la interacción entre el televisor y los dispositivos móviles (teléfonos inteligentes, tabletas, etc.) a través de aplicaciones.

Pero nada de esto será posible si a la TDT se le sigue negando el espacio que necesita en el espectro radioeléctrico. Por ello, Josep Ventosa, director de Negocio en España de Cellnex Telecom, defendió la necesidad de un reparto que permita el desarrollo simultáneo de la banda ancha móvil y de la TDT. En su intervención ante el plenario de BIT Experience, señaló que “la coexistencia de plataformas se adapta mejor a las diferentes expectativas de los consumidores, soporta mejor la diversidad cultural de Europa y fomenta la creación de contenidos, el pluralismo de los medios y el desarrollo de unos sectores audiovisuales y de radio inclusivos”. Es evidente que, al defender de este modo la TDT, Ventosa vela por los intereses de su empresa (Cellnex Telecom, antigua Abertis Telecom, es el operador de red de referencia de la TDT española), pero ello no resta peso a sus argumentos. Lo que nos ha señalado son las importantes implicaciones no solo económicas, sino también sociales, culturales y políticas (hablamos de pluralismo) que están en juego en el desarrollo de la TDT. Lo siguiente que debemos preguntarnos es si, con la actual gestión del espectro radioeléctrico en España, ese desarrollo será posible.

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